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miércoles, 10 de abril de 2019
martes, 2 de abril de 2019
DÉJATE
GUIAR
por Rosa María Palomares
por Rosa María Palomares
¿Alguna vez has sentido la
necesidad de huir a algún lugar buscando paz y tranquilad y poder escapar del estrés y la rutina del día a día? ¿Has pensado alguna vez en un sitio donde
puedas llenar tus pulmones de aire limpio mientras observas unas vistas
espectaculares que te hagan vibrar? Yo me sé uno y me gustaría compartirlo
contigo. ¿Te vienes? Yo te llevo.
Prepara en tu mochila un par
de bocadillos, unos frutos secos y agua. No te olvides del plátano que atenuará
las temidas agujetas y después de la larga caminata que te propongo, tu cuerpo
te lo agradecerá. Ponte ropa cómoda y unas buenas botas que se agarren al
suelo, pasaremos por sitios donde nos podemos escurrir y queremos evitar
caídas. Yo me encargo de las fotos. ¿Todo listo? Pues cojamos el coche
dirección Valencia.
Desde Ciudad Real, cogeremos
la autovía A43 y no la vamos a abandonar hasta que se una a la A3. Seguiremos
por tierras conquenses, a veces pasaremos por la provincia de Albacete para
volver a Cuenca y pasar incluso a otra comunidad, a la valenciana. El camino es largo; son unas 3 horas, pero
cuando veas donde te llevo, habrá merecido la pena. Déjate guiar.
En Utiel, cogeremos la salida
278, hacia Teruel. Sí, esta capital existe y aparece en los carteles, no son
imaginaciones tuyas. Estamos muy cerca de la ciudad pero allí no te quiero
llevar hoy, aunque te recomiendo que la
visites. Te sorprenderá.
Estamos llegando. Es el último
empujón. La carretera transcurre por viñedos. Tierras de vinos es ésta. Te aconsejo uno si quieres que tus comensales
salgan contentos o quieres tener un detalle con alguien. Se llama Alto Landó,
un caldo que conquista hasta el paladar más escéptico.
No te asustes si ves que estás
en la provincia de Valencia. Estamos justo en el límite de las dos comunidades
y la ruta que vamos a hacer la comparten ambas provincias.
Pasaremos
por los pueblos de Sinarcas y Casillas de Ranera. Habrá una recta muy larga que
invita a acelerar el coche, pero no lo vamos a hacer porque al final de la
recta, está nuestra primera parada. Sí, ya hemos llegado. Y ahora empieza
nuestra ruta a pie. ¡Vamos, debemos desperezar al cuerpo después del largo
camino en coche!
Aparcaremos y andaremos unos
300 metros. No te voy a decir lo que vamos a ver, quiero ver tu reacción cuando
veas La Olla, comúnmente llamada la plaza de toros. Aquí está.
Una maravillosa formación
geológica de arena roja moldeada por el agua y el aire de la serranía. Sus
formas son tan llamativas que seguro que te han dejado con la boca abierta.
Daremos una vuelta a su alrededor, incluso, y con mucho cuidado porque el
material es inestable, podemos bajar abajo y ver la Olla desde su interior. Nos
sentiremos muy pequeños al lado de esas paredes verticales.
Seguro que ya vas
sintiendo la paz que buscabas. No hay ruidos, estamos en mitad de un bosque de
robles, alcornoques y pinos. Solo se escuchan los pájaros y algún coche porque
estamos cerca de la carretera. Pero no te preocupes, te he prometido paz y
tranquilidad y la tendrás.
Volvemos a coger el coche y
seguimos nuestra carretera dirección Talayuelas. Pero a unos 2,7 kilómetros
antes de llegar al pueblo hay un camino hacia la derecha. Lo tomaremos. Seguiremos
hasta la bifurcación. Dos caminos aparecen. ¿Cuál elegir?
¿Por qué elegir? ¡Haremos
los dos! Dejamos el coche en un lugar donde no estorbe y nos iremos por el de
la derecha hacia el merendero de la Olla
y su vistoso mirador al barranco del rio Rojo. No nos
quedaremos solo observándolo, lo bajaremos. Hay dos formas para bajar: o bien
bajarlo por su via ferrata y necesitaremos cuerdas o bien dando un pequeño
rodeo por detrás del merendero. Haremos la segunda opción. Hay una pequeña
senda que nos lleva a una pared vertical de unos 20 metros de alto. Giraremos a
la derecha y ya entramos en el barranco. Cuidado con las piedras, son muy lisas
y si ha llovido puede ser peligro andar por ellas. Por eso la importancia de
llevar un buen calzado. Si miramos hacia arriba, se ve la barandilla del
merendero.

Podemos seguir el curso del río hacia adentro del barranco. Hay muchas pozas. Sus aguas son cristalinas y al verse el fondo parecen que no son profundas. Pero que no te engañen, lo son. Observa las paredes verticales y cómo los árboles crecen en ellas. Siéntate en una piedra y solo escucha el sonido del agua. ¿Sientes como el estrés desaparece? Podemos pasar el tiempo que queramos en este lugar, incluso tomar un primer almuerzo. Lo vamos a necesitar. Ahora comienza la parte más dura de la ruta, collados y cerros nos esperan.
Volviendo por nuestros
pasos, saldremos de nuevo al merendero de la Olla y esta vez nos dirigiremos
por el camino rural de la izquierda. Es mucho más seco que el anterior, flanqueado
por pinos. El primer kilómetro puede
parecer algo monótono. Pero poco a poco vas
a ver como la vegetación se hace más frondosa y de repente entras en un
claro y la ves. Multicolor: azul, verde, rosa, lila. Es la laguna de Talayuelas. Está permanente aunque debido a su poca
profundidad, el nivel del agua se ve alterado en las diferentes épocas. Se
alimenta de aguas subterráneas y de la lluvia. Tiene una gran importancia
gracias a su diversidad biológica. Diferentes tipos de flora y fauna se pueden ver
aquí. Hay un animal muy curioso que vive aquí: los gallipatos. ¿Qué son? Te estarás preguntando. Son una especie
de tritones con la cola aplanada lateralmente. Intentaremos ver algunos.
No bordearemos la laguna, lo
haremos al volver. Si miramos hacia adelante veremos un cerro. Se llama Castellar de lo Jorque. Coronándolo hay
una caseta de vigilancia forestal. Ese es nuestro destino.
Seguiremos el camino y
pasaremos por el collado del Hornillo y
empezaremos a subir. Subiremos despacio, haciendo pequeñas paradas para
observar todo a nuestro alrededor. Los últimos 200 metros son los más duros
porque la cuesta se hace mucho más pronunciada. Nos tomaremos el tiempo que
requiramos para llegar. Justo en ese tramo, si miras a tu izquierda verás unas
piedras colocadas de manera poco natural. Forman parte de una muralla. Aquí había
un asentamiento Íbero y si prestas atención al suelo, podrás encontrar pequeños
trozos de vasijas decorados. No nos vamos a poner a escarbar, no se debe. Alteraríamos los restos, pero aun así, hay
muchos en la superficie. Si encuentras uno, sería un bonito recuerdo de esta
ruta.
Estamos a un punto de llegar.
Solo nos faltan unos 20 metros, se hacen duros y las piernas se pueden
resentir, pero cuando llegues a la piedra donde quiero que te pongas, se te
olvidará este duro trayecto.
Después de 4 kilómetros intensos por fin estamos en la cima y podemos divisar las espectaculares vistas que te había prometido.
Abre los brazos y llena los
pulmones de aire fresco y limpio. Grita si lo necesitas. Y siéntate en la
piedra para poder disfrutar de lo que esta zona te ofrece. Desde este lugar se
ve la laguna. Es bastante más grande vista desde las alturas. Se observa el
merendero de la Olla, se puede apreciar el barranco del río Rojo y si echamos
la vista más lejos, veremos La plaza de toros. Al fondo, se alzan varias colinas
llamadas Castellar de Polán y
reinando sobre ellas, el pico más alto de esta zona: el pico Ranera con 1432m. Sus vistas son asombrosas. Te dejo una
foto para que las puedas ver. Otro día te llevo allí.
Después de comer
empezaremos nuestro descenso por el mismo camino. Hay que tener cuidado al
bajar porque nos podemos resbalar debido a la piedras sueltas del camino. Al
llegar a la laguna, la bordearemos. Veremos los restos de un antiguo molino y
la vieja estructura de riego de los campos aledaños. Pasaremos por la pequeña
caseta de observación de aves y
volveremos por el camino que nos ha traído hasta aquí.
Este es el final de la ruta. Estoy
segura que no será la primera ni la última que hagas, porque, puedo asegurarte que cuando cojas el coche y
vuelvas a casa, desearás volver para conocer más rincones de la serranía baja
conquense.
Rosa María Palomares
lunes, 25 de marzo de 2019
Ruta cervantina por el valle de Alcudia y Sierra MadRona
Vamos a realizar un viaje literario por una ruta en un parque natural lleno de historia y naturaleza. Lugar único, una de las mayores reservas ganaderas del mundo pletórico de historia y vida. Empezaremos nuestra historia en Brazatortas, donde tomaremos el Camino Real que unía Madrid con Sevilla dirección al Valle de Alcudia y siguiendo a Astrana Marín, recorreremos los lugares que aparecen en las obras de Miguel de Cervantes .
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Lugares de inspiración
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Cervantes como conocedor de esta ruta por sus trabajos en Andalucía, no solamente menciona en la novela anterior algún lugar de nuestro recorrido, sino que Rinconete y Cortadillo comienza de la siguiente manera: “En la venta del Molinillo, que esta en los campos de Alcudia, como vamos de Castilla a la Andalucía…” Y sitúa “a media legua más adelante” a la Venta del Alcalde. Las casas de ambas ventas existen actualmente conociéndose con el nombre de Divina Pastora e Inés. Nos encontramos en una auténtica dehesa de encinas y alcornocales plagadas de animales tanto domésticos como salvajes desde jabalíes a grullas en su paso a otras tierras.
Venta del Alcalde
Continuando el camino llegamos a la venta del Alcalde. En ella se descansaba después de tres días de jornada y se terminaba el día antes de adentrarse en Sierra Morena. Astrana Marín la señala como la famosa venta del manteo de Sancho, al volverse de este para Sierra Morena por la distancia “la villa de Almodóvar… a ocho leguas” y por ser la mejor del camino real . Esta venta se puede visitar porque allí reside su anciano propietario con su hija minusválida.
También en esta parada de descanso, Cervantes conocería los bellos lugares de los alrededores. Así los capítulos XI, XII, XIII y XIV de la primera parte los sitúa en la Fuente del Alcornoque. El paisaje de la fuente y las inmediaciones se hallan descritos certeramente como se puede comprobar. Comienzan estos capítulos cuando don Quijote y Sancho Panza son recogidos por unos cabreros, invitándoles a cenar carne y de postre bellotas y tomando algunas nuestro personaje sobre la mano, pronuncia su discurso sobre la Edad de Oro. Luego llega un mozo de la aldea (que sería Brazatortas) contando la muerte de Grisóstomo a causa de los amores de Marcela. “Y es lo bueno que mandó en su testamento que le enterrasen en el campo (…), y sea al pie de la peña donde está la fuente del alcornoque porque (…) es a donde él la vio la vez primera” (Quijote I, XII).
Al día siguiente se realiza el entierro, cavan el agujero de la sepultura en la fuente en el lugar indicado por Ambrosio, amigo de Grisóstomo. Después escuchan la canción desesperada de Marcela en lo alto de la roca donde, ahora, empieza a correr el agua formando un pequeño baño. Tras el entierro todos se despiden y “los caminantes le rogaron se viniese con ellos a Sevilla… y dijo que por entonces no quería ni debía ir a Sevilla, hasta que hubiera despojado todas aquellas tierras de ladrones malandrines”. Eran famosos los ladrones y bandoleros de este camino real al ‘paso por Sierra Morena.
Venta Texada
Continuamos nuestro itinerario saltando el puerto, repleto de vegetación mediterránea y animales de caza mayor, y llegamos a “Venta Texada”, en el siguiente valle, el valle de El Escorial. Esta venta no está mencionada en El Quijote, sino en La ilustre Fregona. En el capítulo XLII un mozo de mulas que iba desde Sevilla a Madrid, le dice al compañero que hacía el camino de vuelta: “Y esta noche no vaya a posar donde sueles, sino en la Posada del Sevillano, porque verás en ella la más hermosa fregona que se sabe: Marinilla, la de Venta Tejada, es asco en su comparación”.
Cerca de esta venta se encuentra el valle conocido actualmente como Navaestacas, donde Miguel de Cervantes desarrolla el capítulo XV de esta primera parte “donde cuenta la desgraciada aventura que se topó don Quijote con unos desalmados yangüeses”. El sitio nos se nos revela hasta el comienzo del capítulo XVII “y con el mesmo tono de voz con que el día antes había llamado a su escudero, cuando estaba tendido en el val de las estacas”, cuando don Quijote ya ha vuelto a la venta. Otro punto más a favor de la venta del Alcalde.
Arroyo de los Batanes
Aquí en la venta se abría un camino por Fuencaliente dirección Andújar y Jaén, el cual tomaremos para llegar al arroyo de los Batanes, camino que pudo seguir don Quijote “cuando llegó a sus oídos un grande ruido de agua, como que de algunos grandes y levantados riscos se despeñaba” (Don Quijote I, XX) y a la mañana siguiente “dieran en un pradillos que al pie de unas altas peñas se hacía, de la cuales se precipitaba un grandísimo golpe de agua”. Visitada la zona, la Chorrera de los Batanes y leyendo este capítulo, parece escrito por alguien que conoce bien este lugar.
Al lado de esta cascada se encuentran las pinturas rupestres de La Batanera y Peña Escrita. Lugar escogido por Cervantes para la penitencia de don Quijote, situada aproximada y curiosamente a ocho lenguas de Almodóvar del Campo como se señala en la obra. En este lugar a imitación de Amadís de Gaula cuando, llamándose Beltenebros, se alojó en la Peña Pobre. Él se hace llamar el Caballero de la Triste Figura y lo puede hacer en Peña Escrita.
.
Clemente Toledano
Situado en el municipio
toledano de Robledo del Mazo en la
localidad de Las Hunfrías constituye
un preciado refugio de la flora de otros momentos climáticos al reproducirse
parcialmente en este canuto serrano las condiciones climáticas que han
permitido la supervivencia de especies propias de otros periodos como por
ejemplo el loro (prunus lusitánica l.). Fue declarada microrreserva en 2003 así como lugar
de importancia comunitaria.
Recorrido: 1.-
Desde el pueblo de Horcajo de los Montes
tomamos la carretera hacia Anchuras
pero bastante antes de llegar a esta localidad nos desviamos a la derecha hacia
el pueblo de Robledo del Buey desde el cual enfilamos la carretera que
nos llevará hasta Las Hunfrías en donde
aparcaremos junto al cementerio.

Mapas:
estamos dentro de la hoja 682 del mapa topográfico nacional e: 1/50.000 (hoja del servicio geográfico del
ejército: 15-27) y aconsejable ir a las páginas
del instituto geográfico nacional y del SIGPAC.
martes, 19 de marzo de 2019
SUBIDA AL PICO PEÑAFIEL O DE LA CAMPANA
Situado
en el municipio toledano de San Pablo de
los Montes y con sus 1419m es
una de las alturas mayores de los montes de Toledo y último reducto de la cabra
montés en nuestra comarca hasta su extinción definitiva por caza en el siglo
XVIII
Se
encuentra entre los puertos del lanchar y del milagro constituyendo el final
oriental de la sierra de San Pablo interrumpida por la fractura del milagro para
dar paso a las sierras del Castañar-Yébenes hacia el este.
Una
vez arriba, tendremos una de las mejores panorámicas de la zona: tramo del Bullaque
con el pantano de la torre de Abraham, sierras del Pocito y del Chorito, macizo
del Rocigalgo, llanada Retuerta-Yébenes y contacto con la llanura manchega…
Recorrido: 1.- desde el pueblo de San Pablo tomamos la carretera a
la localidad de El Avellanar y tras unos cinco km aparcamos en la explanada al
pie de la carretera a casi 1070m de altitud.
2.-
Desde el Molinillo salimos dirección retuerta y a unos 5 km tomamos la
carretera a San Pablo y a unos 3km atravesamos las poblaciones de El Avellanar.
Continuamos ascendiendo en medio de bosquetes de roble y llegamos a la
explanada del collado de las lanchas antes mencionada.
Mapas: estamos dentro de la hoja 684 del mapa topográfico
nacional e: 1/50.000 (hoja del servicio
geográfico del ejército: 17-27) y aconsejable ir a las páginas del instituto geográfico nacional y del
SIGPAC.
Juan Manuel Otero
lunes, 18 de marzo de 2019
“Y entraron en El Toboso”,
“Y entraron en El Toboso”,
capítulo IX de la segunda parte de El
ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Esta inscripción, junto con
muchas otras, se encuentra en la plaza Mayor de El Toboso un gran y bonito
pueblo con tres iglesias y alrededor de 1800 habitantes.
Y partimos de la plaza, para
hacer una pequeña ruta por el pueblo. Aquí podemos visualizar otra frase con
letras mayúsculas: "Con la iglesia hemos topado, Sancho” y así es, frente
a dicha inscripción vemos la iglesia principal, la gran torre que se narra en
el libro, una antigua reliquia que el pueblo guarda con orgullo.
Seguimos caminando y podemos parar
a contemplar en el centro cervantino un tesoro: el libro de El Quijote más grande del mundo
registrado hasta el momento.
Continuando puede ser que se
nos haya abierto el apetito, así que podemos parar a hacer una visita a las monjas
de Santa Clara, las cuales venden unos dulces exquisitos. Pero vaya, que estos
dulces pueden ser el postre después de haber catado los excelentes quesos
manchegos bañados con sus afamados caldos: el vino tinto que tantas veces se
nombra en la obra, concretamente cuarenta y tres.
Para finalizar el largo camino
de nuestro amigo don Quijote y Sancho, llegamos a la casa Museo de doña Ana,
conocida como Dulcinea del Toboso, como nos dice la última inscripción “en una
callejuela sin salida”. Y ¿qué tiene que ver esto con don Quijote? No tiene más
misterio que, simplemente, era el lugar del que procedía la amada de nuestro
loco y universal caballero don Quijote de la Mancha.
Invito desde mi corazón a que
todos los que os haya picado la curiosidad este legendario lugar con tanta
historia literaria, vayáis a verlo con vuestros propios ojos. Estamos seguros
de que os recibirán con los brazos abiertos.
María Honrado Hornero, 3ºA
Olga García-Casarrubios, profesora de Lengua castellana y Literatura
CONOCE ALMAGRO
Almagro es sin duda uno de los pueblos más bonitos de
España, con un encanto especial inspirado en época medieval.
Espectacular
por su sencillez es su plaza Mayor, rodeada por una galería doble acristalada
hoy en día pintada de verde y unos soportales con sobrias columnas toscanas de
piedra. También se encuentra en esta Plaza el Ayuntamiento, sobrio y altivo, presidiendo dicha plaza, el Corral de
Comedias, la antigua iglesia de Bartolomé, el palacio Maestral, la iglesia
madre de Dios o el convento de San Agustín de Calatrava.
Sin lugar a
dudas Almagro es un pueblo digno de visitar disfrutando el paseo por sus calles
encaladas y sus puertas con blasones, e incluso degustando sus famosísimas
berenjenas.
Y después de
haber recorrido el pueblo ¿puedes ver algo más que sea digno de mención?
Durante el
mes de julio, Almagro se convierte en la capital de la cultura. El Corral de
Comedias se vuelve escenario sin igual de diversos espectáculos de los Siglos
de Oro. Además de los dos teatros que posee, se habilitan otros escenarios (hasta
seis, además de otros espacios para exposiciones y talleres) y a las 11’00 en
punto ¡todos al teatro! La plaza casi se queda vacía y el pueblo, con sus miles
de visitantes, se sumergen en mundos trágicos o cómicos, pero todos con la
magia indiscutible del teatro.
Sin duda os
invito a conocer a Almagro y sus calles y, por supuesto, a que conozcáis el
Festival ya que puede ser una experiencia única. Será uno de los mejores días
de vuestra vida
Raúl Joaquín
Cejuela, 2ºB
Olga Garía-Casarrubios, profesora de Lengua castellana y Literatura
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